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A lo largo de mi carrera en las artes marciales he percibido que las personas dedicadas a esta profesión están haciendo un aporte valiosísimo para cambiar nuestra problemática social, a través de las enseñanzas de la disciplina que estamos trasmitiendo a la gente joven (niños y adolescentes) por medio del entrenamiento de las artes marciales. Pero considero que no estamos recibiendo el mérito que merecemos, esto obedece a la falta de unidad debido a que no nos presentamos como una comunidad y un cuerpo organizado.
Nuestra profesión aparece como si fuera una actividad comercial dividida y apuntando hacia direcciones muy diferentes. Posiblemente la razón de esto es que somos competidores en el aspecto comercial y competimos de forma activa entre academias. Pero la realidad, es que debemos ser reflexivos y replantear ese espíritu competitivo y darnos cuenta que nuestra competición no viene de otras academias de artes marciales, sino de deportes como el fútbol, el baloncesto, etc. que cuentan con una mayor difusión y apoyo de los medios de comunicación. Sin querer decir que tenga algo en contra de esto. El taekwondo además de ser una excelente práctica física muy completa tiene un aspecto muy importante en la formación que es el desarrollo de la mente y el fortalecimiento del espíritu, entendiendo que La mente: es el nombre más comúnmente dado al entendimiento y la conciencia, que son combinación de capacidades como el raciocinio, la percepción, la emoción, la memoria, la imaginación y la voluntad, y El término espíritu: también es utilizado como sinónimo de personalidad o carácter.
Personalmente he dedicado mi existencia al estudio y perfeccionamiento físico y mental por medio de las de las artes marciales, y creo que es la mejor manera para dar a un hombre o a una mujer una verdadera confianza.
He intentado, elevar la imagen de nuestra industria para una mayor aceptación y respeto, mejorando las técnicas físicas, el manejo del negocio y la filosofía de las artes marciales. Denomino a esto como una industria debido a que somos uno de los negocios con más rápido crecimiento de todo el mundo. Mi anhelo es ver a nuestro gremio siendo retribuido. Esto nunca podrá ocurrir por casualidad, tan sólo cuando los instructores, profesores y maestros estemos unidos en una ideología y con un fin en común.
Todo dependerá de lo inteligentes que seamos, de nuestros métodos y estrategias y de lo claro que esté nuestra visión hacia la obtención de nuestros fines. La clave para conseguir estos fines es nuestro éxito en la motivación de la gente joven hacia esta disciplina, la conducta correcta y los estudios académicos.
Nuestra profesión tiene, en mi opinión, los ingredientes más importantes para ofrecer a la gente joven: buena disciplina y autoconfianza. Estas dos cualidades están presentes de una manera más efectiva en nuestro arte marcial que en cualquier otra actividad. Durante mis años como instructor, profesor y maestro he sido testigo de incontables cambios y avances entre mis estudiantes, pienso que esto ha ocurrido a través de la autoconfianza y disciplina que han ganado a través de la práctica. El ser testigo de estos cambios me ha dado una visión mas profunda de la forma en que el taekwondo puede mejorar a nuestra sociedad. Podemos desarrollar una nueva guía para la juventud con sabiduría, con un carácter fuerte y un sentido moral alto.
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